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Medias de compresión

Para el año 2010 casi un tercio de la población general tendrá varices, la consecuencia más directa de la insuficiencia venosa crónica. Aunque existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos para las varices, se dispone de una solución cómoda y eficaz para prevenirlas y controlar los síntomas, tanto en fases tempranas como avanzadas. La terapia de compresión elástica, el tratamiento no quirúrgico que mayor alivio proporciona al paciente, aumenta la velocidad del flujo sanguíneo al reducir el diámetro venoso y mejora la función capilar.
Según datos del último Libro Blanco de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular, las varices afectan al 19,7% de los hombres y al 39,8% de mujeres, por lo que el sexo masculino no es, ni mucho menos, inmune a su aparición ya que el porcentaje de prevalencia es del 65% - 35% a favor de las féminas.
Las varices, a pesar de lo que puedan pensar las personas que las padecen, son un problema que va mucho más allá de lo estético y que influye negativamente en la salud de las pacientes. “Indudablemente, la preocupación de muchas personas que consultan por varices es la estética. No obstante, las molestias que causan las varices para el desarrollo de la vida normal nos hace considerarlo como un problema de salud que, en ocasiones, es muy limitante por las molestias que produce”, explica el Dr. Rodrigo Rial, cirujano vascular del Hospital Clínico de Madrid.
Por otra parte, como señala el Dr. Rial, “a medida que la enfermedad progresa, se puede producir hinchazón de tobillos y piernas (edema), coágulos (varicoflebitis), hemorragia por rotura (varicorragia) y, en fases avanzadas de la enfermedad, alteraciones en la piel con la aparición de heridas y úlceras de difícil tratamiento”. La consecuencia última y más grave de las varices es el desarrollo de embolia pulmonar, una enfermedad de extrema gravedad que llega incluso a provocar la muerte.

Factores de riesgo

Aunque las varices pueden afectar a casi cualquier persona, existen algunos factores de riesgo que incrementan el riesgo de aparición:
- Sobrepeso.
- Vida sedentaria.
- Actividad profesional que implique permanecer sentado o de pie mucho tiempo.
- Viajes largos diarios.
- Embarazo.
- Exposición al calor.
- Algunos tratamientos médicos hormonales.
“Se puede considerar factor de riesgo todo lo que contribuya a dificultar el retorno venoso, es decir, la ascensión de la sangre desde las piernas hasta el corazón o a debilitar las paredes de las venas y hacerlas proclives a su dilatación”, subraya el Dr. Rial.
Además de los factores de riesgo generales, existe una predisposición genética a sufrir este problema y los antecedentes familiares de varices son clave a la hora de prever su aparición. “Sin embargo, existen pacientes con antecedentes familiares que no desarrollan varices y otros, en cambio, presentan varices sin ningún antecedente previo.”
La relación entre la actividad profesional y las varices es muy estrecha y se puede afirmar casi con toda seguridad que hay profesiones en las que la aparición de varices es muy frecuente, si no se toman medidas preventivas.
Así, los sectores de hostelería, venta directa al público, telefonistas u otras profesiones que obligan al individuo a estar siempre de pie o permanentemente sentados, son los más proclives a padecer varices y en ellos se hace especialmente necesario el uso de terapias preventivas.
Pero ¿cómo puede alguien saber que tiene tendencia a padecer varices? Además de los factores genéticos ya mencionados existe una serie de síntomas de insuficiencia venosa, como: pesadez y cansancio en las piernas, dolor de distinta localización en trayectos venosos, pantorrillas, etc. calambres nocturnos, prurito, dermatitis eccematosa, cambio de coloración de la piel con distintas pigmentaciones, etc..
Por último, las personas que están dentro de uno de los grupos de riesgo mencionados o padecen insuficiencia venosa crónica son candidatas a sufrir “síndrome de la clase turista”, que, como tantas veces hemos señalado, no es un fenómeno exclusivo de los vuelos aéreos, sino desenlace de factores de riesgo entre los que destaca la inmovilidad prolongada.

Diagnóstico y tratamiento de las varices

Una vez que la persona ha tomado conciencia de su riesgo de padecer varices, es importante que acuda en primer lugar a la consulta de su médico de atención primaria o a su farmacéutico, que le recomendarán lo que debe hacer.
Cuando el paciente presenta síntomas más avanzados y el médico de familia lo crea conveniente, le derivará a un cirujano vascular, quien llevará a cabo el proceso diagnóstico e indicará el tratamiento necesario. Lo primero que hace el especialista es una simple inspección de la pierna que, en algunos casos, se puede complementar con un eco-doppler (ecografía que permite determinar el estado de la circulación venosa, tanto superficial como profunda) y de una flebografía en casos extremos.
“Como en cualquier enfermedad, lo primero que hay que hacer es intentar controlar los factores de riesgo, evitar estar de pie de forma prolongada, hacer ejercicio moderado, adelgazar...”, subraya el Dr. Rial quien, no obstante, afirma que “la orientación posterior del tratamiento depende del grado de evolución de las varices”.
Las armas terapéuticas de las que dispone un cirujano vascular van desde la compresión elástica hasta la cirugía, pasando por tratamientos alternativos coadyuvantes como la esclerosis de las varices.
“Habrá casos en los que con un tratamiento conservador con medicación y medias elásticas logremos controlar los síntomas y frenar la evolución; y habrá otros casos en los que tendremos que recurrir a la cirugía o tratamientos alternativos coadyuvantes”, explica el Dr. Rial.

Terapia de compresión elástica

La terapia de compresión elástica está indicada para la prevención de las varices y el tratamiento de las mismas, así como para controlar los síntomas, tanto en fases tempranas como avanzadas. Las medias de compresión elástica están diseñadas para tratar las situaciones crónicas, que son las que presentan la mayoría de los afectados por varices.
“De los tratamientos no quirúrgicos de que disponemos en la actualidad, la compresión elástica es la que proporciona el mayor alivio al paciente. Científicamente está comprobado (con el máximo nivel de evidencia y máxima recomendación) que es una terapia efectiva en la prevención de las varices y en el control de los síntomas, tanto en fases tempranas como avanzadas, incluso con úlceras”, comenta el Dr. Rial, quien subraya que “el motivo de la eficacia es que proporciona externamente el soporte que a la pared de la vena enferma le falta, aumentando el flujo ascendente de la sangre (el retorno venoso)”.
Las medias de compresión elástica deben ser recetadas por un facultativo y se venden en farmacias. Para Sara Alcázar, farmacéutica de Laboratorios Cinfa, existen dos factores que condicionan directamente el éxito de la terapia: que la talla sea la adecuada y que el médico o el farmacéutico explique al paciente cómo ponerse la media que, al ser de uso terapéutico, tiene una peculiaridades especiales que el usuario debe conocer.
Para calcular la talla de la media, el paciente debe medirse la pantorrilla y el tobillo. “Es muy importante que la talla sea la correcta ya que, si no, el efecto terapéutico de las medias no es el adecuado”, explica Sara Alcázar.
La terapia de compresión elástica ha sufrido una evolución cualitativa en los últimos años. La última generación de medias de compresión elástica, como las fabricadas por la división Farmalastic de Cinfa, incluye todo tipo de tallajes, varios colores y distintas presentaciones: calcetín, media corta, media larga y pantys.

Una media para cada caso

No todos los pacientes deben llevar las mismas medias de compresión elástica. Según el estado de sus varices, deberán optar por distintos grados de compresión. Por ejemplo, la compresión ligera va dirigida a aquellas personas que tienen riesgo de sufrir varices, por padecer sobrepeso, estar de pie habitualmente o estar embarazada y que presentan piernas cansadas, dolor o hinchazón leve y varículas o arañas vasculares.
La compresión normal está indicada para pacientes que ya han desarrollado varices y/o presentan piernas cansadas, dolor o hinchazón moderados y tendencia a hematomas. También son las que se recomiendan a pacientes que van a hacer viajes largos en avión y que, por lo tanto, previenen el síndrome de la clase turista.
Por último, la compresión fuerte, está indicada para personas que presentan patología grave con varices importante, edema desde el inicio del día, así como gente que se ha sometido a operaciones de cirugía venosa o que ha sufrido úlceras graves.


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DECÁLOGO CONTRA
LAS VARICES

Si padece varices o tiene riesgo de sufrirlas, recuerde estas normas básicas:

Evite:

Prendas ajustadas, botas altas y zapatos de tacón alto

Bronceado (la vasodilatación agrava insuficiencia venosa); sudoración excesiva y formación de hongos

Ambientes de alta temperatura y focos de calor (baños, saunas, playas de arena caliente, estufas, chimeneas,...)

Sedentarismo

Obesidad



Pruebe con:

Medias de compresión, ropa holgada y calzado anatómico

Mantener la piel muy hidratada y una buena higiene y cuidado del pie

Alimentación saludable, rica en fibra y vitamina E:
Germen de soja
Aceite vegetal virgen
Leguminosas
Cereales completos
Hígado
Arroz sin descascarillar
Frutos verdes.

Gimnasia antiestancamiento; ejercicios para los músculos de la pantorrilla; caminar de media a una hora diaria sobre terreno blando y no abrasador. En la playa, caminar chapoteando para recibir masaje a la vez que se ejercita; Practicar sin excesos deportes como senderismo, footing, bicicleta, esquí de fondo, remo y natación (en agua fría, de 16º a 18º)


Dormir con las piernas elevadas; al estar sentado, procurar que las extremidades conserven cierta movilidad

 



 

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las venas y sus complicaciones

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