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15/06/2005 El Dr. Jean Hébrant es presidente de la Sociedad Europea de Flebectomía. A mediados de noviembre, la Sociedad organizó un magno congreso con dos temas dominantes: nuevas teorías sobre la enfermedad venosa y el tratamiento por láser de la patología venosa. El Dr. Miguel A. Santos Gastón, presidente de FespreV, intervino activamente en el congreso como presidente de honor del mismo. El Dr. Hébrant aportó al congreso una inédita dimensión al exponer la nueva teoría sobre la formación de la mayor parte de los trastornos venosos. Esta teoría ha sido fruto de sus trabajos de investigación codo a codo con el Dr. Alain Colignon, cirujano cardiovascular. Hébrant subraya el papel relevante jugado también por el Dr. Santos en la consolidación de esta nueva teoría, ya confirmada por la evidencia científica. “Con Santos aprendí la hemodinámica venosa mediante Doppler. Aplicando su filosofía al descubrimiento de la transiluminación, Colignon y yo llegamos a la conclusión de que habíamos abierto una vía inédita para el conocimiento y manejo de la enfermedad varicosa.” Una red entre la piel Según explica el presidente de la S.E. de Flebectomía, la patología venosa tiene un origen diferente del que se ha venido creyendo durante años. “Hemos descubierto que existe una red venosa exactamente en la cara profunda de la dermis, debajo de la piel y sobre la capa grasa. Hasta ahora se creía que el sistema venoso superficial estaba básicamente compuesto por dos grandes venas, la safena interna y la safena externa, así como por otras pequeñas venas, pero la importancia de éstas estaba infravalorada. =Gracias a la ecografía de alta frecuencia, nosotros hemos descubierto que hay venas peculiares que se encuentran justamente debajo de la piel, pero con la ecografía no habíamos comprendido bien cuál era la estructura de esta red. Con ecografía es difícil seguir el recorrido de estas venillas, ya que el gel que se aplica hace complicada la interpretación y el marcaje. Por ello, Colignon y yo decidimos recurrir a una fuente de luz para aplicarla sobre la piel. Quedamos sorprendidos al ver que esa luz, denominada transiluminación, nos permitía descubrir una serie de venas inapreciables a simple vista, que presentan una estructura en malla, como de red de pescador. -¿Esta estructura reticular es exclusiva de la pierna? -No. Se encuentra también en otras zonas del cuerpo, pero sólo en la pierna puede tornarse patológica. Es en este momento cuando puede ser apreciada. Si tales venas no están “enfermas”, no se ven. Cuando están seriamente afectadas, es cuando comienzan a verse a simple vista y ya no se necesita la observación con luz de alta frecuencia para captarlas. La mayoría de las varices, a partir del reticulum -¿Qué proporción de la patología venosa ocuparían los trastornos de esta red venosa superficial o reticulum? -Frente a la postura tradicional de atribuir todos los problemas a la safena, nosotros creemos que al menos el 80% de los trastornos tienen que ver con anomalías en el reticulum. Cierto que hay aproximadamente un 20% de casos en que puede verse de inicio una anomalía de la válvula safeno-femoral, pero en la mayoría de las ocasiones se registran en el reticulum. -¿Estamos hablando de todo tipo de varices? -De todo tipo, en lo que tiene que ver con el reticulum superficial. No nos referimos a la red profunda, donde no existen las varices. La patología de la red profunda es otra cuestión, donde ya hay que hablar de tromboflebitis. Un hallazgo de alto interés para la clínica -¿En qué radica la importancia de este descubrimiento para la clínica? -Fundamentalmente, la técnica que nos ha posibilitado este hallazgo nos permite observar venas enfermas que no son visibles a simple vista, lo que es importante para un tratamiento precoz y eficaz. Quienes no conocen esta realidad y practican, por ejemplo, la escleroterapia, ven la variz y dicen “aquí es donde tengo que pinchar”. Pero no saben en qué situación se encuentra todo lo que hay alrededor. En cambio, esta técnica permite ver venas que ya están afectadas, aún no de forma muy importante para ser apreciadas a simple vista, pero que en el transcurso de un mes, dos meses o un año van a tornarse patológicas. De aquí el interés de tratarlas precozmente. En resumen este descubrimiento ha permitido comprender mejor el sistema venoso superficial y practicar mejor determinados tratamientos. Especialmente nos permite actuar sobre venas que, de otro modo, iban a dañar la safena aumentando su tamaño y descompensándola, con lo que el fenómeno se tornaría irreversible. Evitar la extracción de la safena con válvulas intactas -¿Quiere decir que su hallazgo puede contribuir a evitar la extracción de la safena? -En efecto. En tanto que las válvulas de la safena estén intactas, si nosotros actuamos sobre el reticulum mediante flebectomía, esclerosis o esclerosis por espuma, podemos salvar la safena, ya que nos adelantaremos a esos daños, que de otro modo serían inevitables. Hoy es norma habitual en flebología apresurarse a extraer la safena atribuyéndolo el origen de todos los males varicosos, pero nosotros pensamos que en la mayoría de los casos, como decía, la safena puede y debe salvarse y seguir cumpliendo su función y, además, ofrecer la posibilidad de ser utilizada eventualmente en caso de injerto cardiovascular. En resumen, la conclusión de esta experiencia expuesta en el Congreso de Bruselas, viene a decir que si el cayado de la safena está todavía en buenas condiciones, mediante la intervención sobre el reticulum se puede confiar en que el trastorno que amenaza a la safena va a detenerse. Un hallazgo que, sin duda, trasciende el ámbito terapéutico y presenta como valor añadido un importante avance en el terreno de la prevención. |