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04/07/2003 “La muerte por embolia pulmonar derivada de trombosis venosa en vuelos de larga duración es un riesgo con numerosa casuística, que no sólo acecha a los viajeros sino al propio personal aéreo”, ha afirmado el cirujano cardiovascular Dr. Miguel Ángel Santos Gastón, presidente de la Fundación para el Estudio y Prevención de Enfermedades de las Venas (FespreV), en la presentación del Documento español de consenso sobre el Síndrome de la Clase Turista. El Documento sobre el Síndrome de la Clase Turista forma parte de una declaración más amplia, elaborada por FespreV, bajo el epígrafe “Documento sobre Accidentes Vasculares del Tiempo Libre”, donde se establecen pautas de prevención en el amplio contexto de situaciones que abarca el concepto de “tiempo libre”: viajes aéreos, transporte en general, turismo, deporte, ocio y sedentarismo. El Documento español de consenso sobre el Síndrome de la Clase Turista fue presentado en Madrid a los medios informativos por los Dres. Miguel Ángel Santos Gastón y Francesc Casals Solé (hematólogo del Hospital Clínic de Barcelona), dos de los expertos que han participado en su elaboración. Medidas preventivas Las medidas preventivas que aconsejan los autores del Documento son “tan sencillas como eficaces”, e incluyen ligeros ejercicios con pies y piernas durante el vuelo, ingesta abundante de líquidos salvo alcohol, usar calcetines o medias de compresión y administrarse heparina antes y después del vuelo. Como indica el Dr. Casals Solé, las personas diagnosticas de trastornos vasculares o con historia previa de trombosis deben consultar a su médico para recibir heparina de bajo peso molecular a dosis profilácticas. El denominado Síndrome de la Clase Turista –que asimismo puede afectar a cualquier pasajero de preferente e incluso a las tripulaciones- se produce en situaciones que obligan a una prolongada inmovilidad de las extremidades inferiores, lo que puede facilitar la formación de coágulos sanguíneos, con el consiguiente riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda (TVP). Si el trombo no se disuelve, en ocasiones existe el riesgo de desprendimiento o que a través del sistema circulatorio emigre hacia el pulmón provocando una embolia pulmonar. Desinterés general por la variz En el coloquio tras la presentación del Documento, los expertos denunciaron una vez más el hecho de que la vena sigue siendo en España “una desconocida”, básicamente por la falta de atención de que adolece desde los medios sanitarios y desde la Administración. Tampoco en el marco laboral existe el menor interés entre los agentes sociales por implantar medidas de prevención para las personas genéticamente predispuestas. La consecuencia dramática está en los datos que ofrece la estadística: el 25% de la población padece de varices; en España, concretamente, seis millones de mujeres y tres millones de hombres. Además, el viejo tópico que inclina a considerar la variz como dolencia femenina o cuestión estética, da pie a que el hombre acuda al médico cuando ya los trastornos varicosos le resultan insoportables, es decir, en situaciones extremas, con cuadros avanzados de úlceras y trombosis. Esta consideración de la variz como patología “menor” propicia asimismo en el terreno de la flebología la presencia de numerosos intrusos y oportunistas que operan de manera negligente, sin la elemental preparación ni garantía. Diez consejos básicos para prevenir el Síndrome de la Clase Turista 1. Si tiene que realizar un viaje de larga duración, procure escoger asientos situados en el pasillo, ya que permiten mayor libertad de movimientos. 2. No coloque equipaje debajo del asiento delantero, pues disminuirá el espacio y la capacidad de movimiento de sus piernas. 3. Si está dentro del grupo de personas con alto riesgo de trombosis, utilice medias o calcetines de compresión durante el vuelo para ayudar a que las venas dilatadas recuperen su forma original. 4. Si quiere dormir durante el vuelo, hágalo con las piernas estiradas y relajadas. 5. Evite la ropa ajustada, ya que impide la adecuada circulación sanguínea. 6. La baja presión atmosférica en cabina hace que el cuerpo pierda fluido corporal y que la sangre se vuelva más espesa, con el consiguiente riesgo de trombosis. Para evitarlo, se recomienda beber abundante agua, no tomar alcohol antes y después del vuelo, así como bebidas que contengan cafeína, ya que pueden provocar deshidratación. 7. No se siente con las piernas cruzadas, ya que impide el buen riego sanguíneo. 8. Realice paseos cortos por la cabina cada 1 o 2 horas. Haga ejercicios de contracción y estiramiento de la musculatura de la pantorrilla (elevando los dedos del pie, como para andar con talones y, al revés, elevando los talones como para andar de puntillas). 9. Si tiene factores de riesgo (ha sido sometido a alguna operación de cirugía mayor, ha sufrido traumatismo reciente de las extremidades inferiores, con historia previa de trombosis o predisposición familiar a sufrirla, o tiene problemas de circulación venosa) consulte a su médico antes de efectuar un viaje de largo recorrido. 10. Por su actividad como antiagregante plaquetario, la heparina es un agente importante en la prevención de trombosis. Por ello, es aconsejable para grupos de riesgo administrarse heparina antes y después del vuelo. No olvide que estos consejos deben aplicarse también para el vuelo de regreso. |